El Barrio de Vauban, el más sostenible del mundo

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El barrio de Vauban, ubicado en Friburgo, Alemania, es conocido por ser uno de los barrios más sostenibles del mundo. Este barrio se ha convertido en un ejemplo de cómo se puede construir una comunidad respetuosa con el medio ambiente, donde la gente pueda vivir, trabajar y disfrutar de su tiempo libre de una manera más sostenible.

Un poco de su historia 

Vauban se fundó como base militar de la Wehrmacht de Hitler en 1936 que sirvió de centro logístico para las fuerzas de ocupación francesas después de la Segunda Guerra Mundial, y finalmente, el lugar quedó abandonado. Más tarde, hubo quien ocupó los viejos barracones e incluso quien instaló su residencia podríamos decir, alternativa, dentro de los viejos vehículos militares. 

Pero a mediados de los años 90 el gobierno de Friburgo compró los antiguos terrenos castrenses para llevar a cabo un plan sin precedentes: levantar un eco-barrio bajo una concepción holística que no solo tuviera en cuenta criterios ecológicos sino también de cohesión social. Tenía que ser verde, sostenible, autosuficiente e inclusivo.

Fuente: UPV.es

Características de sus edificios

Los edificios en Vauban son un ejemplo de sostenibilidad, ya que se han construido con materiales y tecnologías que minimizan el impacto ambiental. Por ejemplo, los edificios están diseñados para aprovechar la luz natural y reducir el consumo de energía. Además, los materiales utilizados para la construcción son reciclados o provienen de fuentes sostenibles.

Otra característica importante de los edificios de Vauban es que se han diseñado para reducir el consumo de agua. Por ejemplo, los edificios cuentan con sistemas de recolección de agua de lluvia que se utilizan para regar los jardines y áreas verdes del barrio. También hay sistemas de filtrado de agua que permiten que el agua se pueda reutilizar para fines no potables, como el riego de plantas o la limpieza.

El protagonismo de las placas solares

Los edificios de Vauban están diseñados para reducir la huella de carbono de los residentes. Las placas solares sobre muchos edificios nos dan pistas sobre la vocación sostenible de este lugar. Paneles solares que generan energía limpia y renovable para cubrir parte de las necesidades energéticas de los residentes. También hay edificios que cuentan con sistemas de calefacción y refrigeración geotérmica, que utilizan el calor del suelo para calentar y enfriar el edificio, reduciendo así la cantidad de energía que se necesita para mantener una temperatura cómoda en el interior.

Existen más de 100 edificios que generan más energía de la que consumen y construcciones que están en la categoría passivhaus, es decir, que son capaces de calentar y refrigerar con una bajísima demanda energética, ya que se han diseñado para aprovechar al máximo la orientación solar y la ventilación natural.

Se trata de 59 viviendas de madera, cada una dotada de paneles solares fotovoltaicos que cubren sus amplios tejados. Tienen capacidad para generar 445 kWp por vivienda. El sistema está conectado a la red general, por lo que las compañías eléctricas pagan al barrio por la energía de más producida.

Fuente: Viajes National Geographic

Menos tráfico y contaminación

Gracias a esta planificación se ha conseguido 30 años después, que el 70% de los habitantes de Vauban no tenga coche propio. Hay 5.000 habitantes y la inmensa mayoría se desplaza andando, en bici, en patinete o en tranvía y el día que tienen que salir de la ciudad usan el car-sharing. En cada uno de los accesos al barrio se levanta un aparcamiento en altura. Aquí se dejan los coches y los vecinos continúan su desplazamiento en bicicleta o andando hasta sus casas, disminuyendo el nivel de ruido, contaminación y creando mayores relaciones sociales entre vecinos. Una ventaja es que además de sostenible, resulta más económico vivir así.

Solo hace falta pasar unos minutos en Vauban para constatar que, en efecto, eso es lo más visible: apenas circulan coches ni se permite aparcar en las calles salvo para la carga/descarga y las urgencias. 

Fuente: Vox Europ

Más espacios verdes

Friburgo es ya de por sí una ciudad arbolada que posee más de 600 hectáreas de espacios verdes y 160 áreas de juegos. Pero, además, cada manzana de áreas y calles participó en el diseño y la creación de sus propios jardines.  Se organizaron varias comisiones de vecinos en las que participaron incluso los niños, para decidir si querían que sus parques tuvieran o no columpios. Cada espacio tiene una personalidad única, exclusiva y diferente.

El barrio Vauban también cuenta con una amplia gama de servicios comunitarios que fomentan la vida sostenible. Por ejemplo, hay un mercado semanal de agricultores donde los residentes pueden comprar productos frescos y locales. También hay una biblioteca comunitaria y varios centros de arte y cultura que ofrecen programas y eventos para todos los residentes.

Fuente: Nortes.me

Pero quizás lo más impresionante de este barrio es su enfoque en la participación comunitaria y la toma de decisiones democráticas. Los residentes de Vauban tienen la oportunidad de participar en la toma de decisiones que afectan a su comunidad a través de una variedad de grupos y comités comunitarios. Esto ha llevado a una mayor inversión en la sostenibilidad y la calidad de vida en el barrio.

En conclusión, el barrio de Vauban es un ejemplo de cómo la sostenibilidad puede ser incorporada en la planificación y construcción de comunidades.

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