Los puntos críticos que amenazan la seguridad de tu hogar

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Debemos disminuir el riesgo nuestra vivienda en la medida en que podamos.

Tener una vivienda implica obligaciones como cuidarla, más allá de solo cumplir con las tareas del hogar. Se trata de un bien valioso para la calidad de vida, y bastante costoso que cuesta pagarlo. Lo mejor que podemos hacer es identificar los riesgos, y actuar en consecuencia.

Riesgos más comunes en diferentes ambientes de la casa

Resulta imposible prevenir cualquier tipo de accidente, aunque sí podemos tener en cuenta los riesgos más fáciles de controlar.

  • Ventanas y vidrios, ya que se rompen con facilidad y pueden ocasionar heridas.
  • Muebles no anclados, como bibliotecas y gabinetes. Si bien no son tan fáciles de tumbar, todo el contenido sí puede caerse. Lo mismo pasa con refrigeradores y cualquier otro electrodoméstico alto. La solución es simplemente sujetarlos con cables flexibles o soportes metálicos.
  • Sistemas de calefacción. Los hogares, chimeneas y cocinas representan un riesgo importante de incendio si ocurre algún accidente en casa o algún desastre natural. Las instalaciones con conexiones flexibles reducen el riesgo de que se rompan, al igual que no dejar cerca nada inflamable.
  • Zonas estrechas. Esto aplica sobre todo a los pasillos y escaleras, los cuales se pueden obstruir por los escombros que caigan. Aquí no hay mucho que hacer, aparte de tratar de no dejar cerca nada que dificulte aún más el paso.

En algunos casos es imposible reducir tanto el riesgo simplemente por nuestro estilo de vida, pero podemos simplemente no cometer errores que lo incrementen, como usar materiales de buena calidad.

Errores de seguridad que debemos evitar

Es relativamente poco probable que suceda algo en nuestra casa, pero cada año lo es más porque la delincuencia va en aumento. Además, no es posible predecir cuándo vaya a ocurrir algún evento climático que dañe la vivienda, aparezca una avería o pase un incidente dentro de casa.

No cerrar puertas y ventanas

Deberíamos echar la llave y cerrar las ventanas de las plantas superiores cada vez que salgamos de casa, incluso si es por poco tiempo. Recuerda que los ladrones prefieren esperar a que la vivienda esté vacía para cometer el crimen. Hay que hacer lo mismo durante la noche, cuando es más probable que se produzca con gente dentro.

Esconder la llave

Esto puede ser útil para una persona que tiende a dejar las llaves dentro de casa o si espera recibir a alguien y no va a estar para ese momento. Sin embargo, es un arma de doble filo. Los criminales saben que es una práctica común, y pueden aprovecharse fácilmente de esto. ¿Realmente vale la pena el riesgo tan grande de que entre alguien en casa a cambio de no tener que llamar a un cerrajero?

Dejar evidencias de que no hay nadie

Bajar las persianas y apagar todo son tareas que hacemos antes de irnos de viaje, al igual que dejar que se acumule polvo en el buzón y hojas en el jardín. Son pistas evidentes para los potenciales intrusos de que no ha habido nadie allí durante un tiempo más o menos prolongado.

Es buena idea pedir a algún amigo de confianza o un familiar que recoja el correo, abra y cierre las persianas y que limpie un poco el jardín mientras no se encuentra el núcleo familiar allí.

No tener un seguro

Otro de los errores más frecuentes es no contar con un seguro de casa o no tener contratado el adecuado para tus necesidades. Creer que a nuestra casa nunca le va a pasar nada roza la ingenuidad. Incluso si no vives en una zona con un índice considerable de delincuencia, siempre puede ocurrir algún desastre natural o haber un accidente con los servicios.

Sin duda, lo mejor es llamar a una aseguradora y consultar sus planes. Aquí se te debería orientar para comprar uno adecuado en función de la situación de tu vivienda y posición financiera.

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