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Claves de la calefacción solar activa y pasiva

24
Julio
2018
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La energía solar es un tipo de energía limpia y renovable que se obtiene de la radiación solar. A través de ella, podemos generar energía para nuestras necesidades de calefacción y agua caliente sanitaria en casa. Pero ¿sabías que existen dos tipos de calefacciones solares? Y que ambas ofrecen grandes beneficios en relación a la eficiencia, consumo y ahorro energético. A continuación queremos darte todas las claves sobre estos dos tipos de calefacción solar.

 

Calefacción activa

En el caso de la calefacción activa, al igual que la pasiva se obtiene de la radiación solar, una energía sostenible y completamente renovable que nos puede ayudar a mejorar nuestro consumo y eficiencia en la viviendas. Para entenderlo un poco mejor, ¿sabías que el planeta tierra recibe alrededor de 1.336 vatios de radiación solar por metro cuadrado?. La calefacción solar activa, se diferencia de la pasiva principalmente, en que la energía se transforma en calor en nuestras viviendas mediantes placas solares o recolectores. Decidirnos por una placa solar permite una reducción de la contaminación en unas 100 toneladas de CO2 durante el tiempo que se utilice. Ayudando a mejorar calidad del medio ambiente y a bajar las emisiones de CO2.

Según el informe publicado por la ONU Medio Ambiente „Tendencias globales en la inversión en energías renovables 2018”, la energía solar generó, a nivel mundial, más electricidad que las energías transformadas a través de combustibles fósiles (gas, gasoil). Añadiendo unos 98 GW más que cualquier otra fuente de energía. El futuro está en la energía renovables, donde la solar tiene un papel protagonista.

 

 

Calefacción pasiva

Para poder hablar de calefacción pasiva tenemos que empezar por explicar que es la energía solar pasiva. Este tipo de energía es una técnica de aprovechamiento de la energía solar que mediante un conjunto de técnicas de construcción puede trasformar el calor y utilizarlo sin necesidad de otros dispositivos, como calentadores de gas o calderas. Consiguiendo que el consumo sea menor de 15W/m2, y permitiendo que el confort en los hogares sea superior al de una vivienda habitual.

Pero no solo eso, sino que una casa pasiva permite optimizar todo el calor posible. ¿Pero cómo?, pues obteniendo el calor que se produce a través de la luz y la radiación solar que entra por las ventanas; del calor que generan los electrodomésticos cuando funcionan; o incluso con el propio calor corporal de los habitantes que estén en la vivienda. Todo esto hace posible que no sólo no necesitamos de climatización asistida (ya sea calefacción o aire acondicionado),sino que el consumo energético disminuya. Una técnica capaz de consumir sólo un 10% de la energía de un inmueble medio.

 

 

Calefacción solar pasiva vs activa: ¿por cuál me decido?

Como ya mencionamos anteriormente, al contrario que los sistemas solares activos, los pasivos funcionan sin ningún tipo de dependencia de dispositivos externos. ¿Cómo se consigue? A decir verdad existen diferentes técnicas o dispositivos que se pueden aplicar para poder optar a energía solar pasiva en nuestra casa. Como por ejemplo, utilizar grandes ventanas para recoger la luz y el calor solar; utilizar material absorbente con masa térmica en piso y techo; o incluso, en un tanque de agua para transferir el calor obtenido al interior de la vivienda. Además de contar cortinas o persianas aislantes para controlar y evitar que la casa se sobrecaliente; emplear acristalamiento o muros colectores orientados al sur para poder captar mayor energía solar; o incluso mediante iluminación natural usando paneles reflectantes que transfieren la luz al interior de la vivienda. Como podemos ver el objetivo de la calefacción pasiva no es otro que aprovechar el aporte directo de la radiación solar sin ningún tipo de elemento o dispositivo mecánico, como sería en el caso de los sistemas de calefacción solar activa.

Cuando hablamos de la calefacción activa, nos referimos a un sistema que obtiene también energía de manera natural pero se basa principalmente en capturar, convertir y distribuir dicha energía generada con el calor solar. Llevando a cabo este proceso a través de colectores o placas solares y transformando el calor en energía térmica y/o fotovoltaica. Con el objetivo de producir energía eléctrica o mecánica para el abastecimiento en casa de dispositivos de refrigeración, ventilación o simplemente almacenarla para su uso en el futuro. En este caso, necesitaríamos para poder producir calefacción o agua caliente en nuestra casa un sistema de energía térmica, como es el caso de colectores solares o termosifones; o un sistema fotovoltaico, es decir, paneles solares que conviertan la luz en energía eléctrica. En otras palabras, para poder obtener calefacción en nuestra casa necesitaríamos junto al equipo solar un dispositivo adicional y de conversión de la energía capturada a través de las placas solares. Este tipo de calefacción cuenta con innumerables ventajas, como ser una fuente inagotable de energía, tener un bajo coste en el consumo, y ser fácil de montar y de reutilizar.

 

 

Similitudes y diferencias de la calefacción solar pasiva y activa

Similitudes

  • Energía respetuosa con el medio ambiente: ninguna de las dos necesita ningún proceso de combustión. Por lo que no contamina y ayuda a proteger la capa de ozono, el efecto invernadero y evitar fenómenos producidos por la contaminación.
  • Consumo responsable: la calefacción pasiva y activa permite controlar de manera responsable el consumo. Ya que nosotros decidimos cuanta energía queremos producir. Para ello es importante saber la cantidad de energía que gastamos en nuestro hogar mensualmente.
  • Energía 100% renovable: al beneficiarse de la radiación solar siempre puede producir calor. Ahora sí, dependiendo de la época del año y el clima la producción de energía variará.

Diferencias

  • Costes: para poder contar con un buen sistema de calefacción pasiva en casa, es importante que el diseño de la misma cuente con una serie de características para poder abastecer de manera adecuada el calor que necesitamos en la vivienda. En el caso de que no sea una casa de nueva construcción la inversión suele ser elevada pero se recupera desde el primer momento. En el caso de las placas solares, el coste de instalación puede ser alto. Pero el tiempo de recuperación de la inversión inicial se amortiza entre 5 y 10 años.
  • Sistema de calefacción: en el caso de la calefacción pasiva el calor conseguido mediante techo y paredes forma una masa térmica en la que la energía se almacena y se transfiere a la vivienda. El éxito de un sistema solar de calefacción pasivo depende de la orientación y la masa térmica que posean las paredes de la vivienda. Lo que hace que no haga falta ningún otro dispositivo alternativo que distribuya el calor, como es en el caso de la calefacción activa: suelo radiante para calefacción; termosifón para agua caliente; o una bomba de agua para tanto calefacción como agua caliente.
  • Instalación: en el caso de la calefacción solar activa la instalación es bastante sencilla. Además las placas o paneles solares pueden ser reutilizables. ¿Sabías que hasta un 95% de ellos se pueden reciclar?. Por lo que el impacto ambiental es muy bajo. En el caso de la calefacción pasiva, aunque el impacto es casi nulo, la instalación en nuevas construcciones es bastante más sencilla y menos costosa que si decidimos hacer la renovación de nuestra vivienda basándonos en los principios de un casa pasiva.

 

En definitiva, el decidirse por tener en casa calefacción solar activa o pasiva no sólo permite, contar con una vivienda energéticamente eficiente, ecológica y sana, maximizando el aprovechamiento energético; sino capaz de generar un consumo energético bajo. Además, si tenemos en cuenta que la Unión Europea en su Directiva de eficiencia energética en edificios (EPBD), dispone que a partir del 2020 que „todas las construcciones realizadas en Europa deben contar con un consumo de energía casi nulo“, la idea de optar por una y otra, combinarlas o incluso decantarse por cualquier otro sistema que mejore la demanda energética en términos de eficiencia, consumo y medio ambiente, como pueden ser los sistemas solares térmicos, de biomasa, geotermia, aerotermia, o incluso de energía eólica, no resulta tan surrealista.

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