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¿Cuánto consume una caldera?

18
Noviembre
2019
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Establecer el consumo de gas de una caldera no es una tarea sencilla, y en muchas ocasiones nos deberemos conformar con tener una dato aproximado. Un buen técnico y que domine los cálculos de capacidades caloríficas, combustión y precios de tarifas se atrevería a hacer ese cálculo y darnos un dato realmente fiable. Ya que el consumo dependerá de muchos factores, como el tipo de caldera, si esta bien dimensionada para la casa o no, del tamaño de la vivienda y de sus aislamiento, de la temperatura exterior, entre otras cosas. 

A pesar de ser un dato difícil de obtener, es lógico que nos preocupe cuánto consumimos cada mes. Teniendo en cuenta el dato que ofrece el IDEA sobre el consumo medio de los hogares en calefacción está alrededor del 47% y para Agua Caliente Sanitaria en 19%, hablamos de alrededor de un consumo del 65% respecto al total de consumos y gastos de una vivienda. Es una cantidad bastante alta, como para controlarla y tomar medidas para reducirla.

¿Cuál es el consumo de calderas en función de su tipo?

Cuando hablamos de calderas, debemos tener en cuenta que si hay diferencia en el consumo, dependiendo del tipo de energía. En la actualidad podemos encontrarnos con calderas atmosféricas, calderas estancas y calderas de condensación. Tanto que consumen gas como gasóleo o biomasa (pellets). Pero ¿qué diferencias hay entres ellas?

¿Sabías que las calderas atmosféricas son las más antiguas de los tres tipos? Solo aprovechan la llama que se produce en la combustión e incide directamente en el serpentín por el que circula el agua a calentar. ¿Y que las calderas estancas surgieron por un motivo de seguridad, para evitar que las calderas consumieran el oxígeno de la estancia, que podría ser usada por personas? De esta forma estas calderas tienen que coger el aire para la combustión del exterior, realizan la combustión en una cámara cerrada y expulsan el humo generado otra vez al exterior. En este caso el consumo no disminuye apenas, pero al estar en una cámara cerrada si ayuda un poco.

Eficiencia de la calderas de condensación: ¿la caldera del futuro?

Por último tenemos las nuevas calderas de condensación. Estas sí que aportan una gran novedad que las hace más eficientes y por consiguiente consumen menos gas, gasóleo o biomasa. Esta novedad consiste en tener un segundo serpentín, o mejor dicho un serpentín previo que hace circular el agua por la chimenea de salida de los humos. De esta forma el agua se calienta un poco a coste cero, ya que aprovecha el calor del humo que en las otras calderas se desaprovecha. Al hacer esto, conseguimos que el agua aumente unos grados su temperatura.

Esto no es suficiente para poder usar el agua para ducharnos o para la calefacción, pero si ayuda para que el serpentín de la combustión tenga que elevar la temperatura del agua mucho menos. Esos pocos grados de temperatura que conseguimos en el paso por la salida de humos, supone que necesitaremos menos combustión para conseguir una temperatura del agua ideal. Y con ello se consume menos gas, gasóleo o biomasa

A esto se suman otras tecnologías como las llamadas “Smart Calderas”. Este tipo de calderas incorporan sistemas inteligentes para el control de la combustión, que supervisa y optimiza automáticamente la combustión al variar las condiciones de entrada de gas y aire.

Comparación del consumo por tipos de energías

Caldera de gas o de gasoil: ¿cuál consume menos?

Para empezar debemos de saber que el gasóleo tiene un poder calorífico algo superior que el gas natural, lo que a priori lo haría favorito. En el caso del gasóleo, varía en función de su composición exacta, pero el término medio es de 9,98 KWh/l PCI (Poder Calorífico Inferior) y 10,18 KWh/l PCS (Poder Calorífico Superior). Esta cifra no dice nada, pero si la comparamos con otros combustibles si apreciamos diferencias.

Por lo que a priori la elección sería lógica: primera elección propano, después gasóleo y por último gas Natural. Pero estos datos deberíamos conjugarlos con el precio de cada combustible para obtener una medida del consumo traducido en € y poder comparar los consumos de cada tecnología. Y posiblemente cambiaremos de orden en la preferencia. Pero aún debemos tener en cuenta otros factores como:

  • Facilidad de suministro: si vivimos en una zona donde no llega el gas natural o canalizado, no podremos optar por esta opción aunque en los cálculos sea la más económica.
  • El nivel de contaminación: por ejemplo en el caso que resultase que el gasóleo es mucho más barato, pero no queramos tenerlos porque huele peor, su humo ensucia y contamina más, etc…

 

¿Caldera eléctrica o de gas?

Para hacer la elección entre ambos tipos de calderas para calefacción, también deberemos considerar diferentes aspectos. Por un lado, el poder calorífico como hemos hecho antes. En este caso debemos tener en cuenta que salvo pequeñas variaciones por rendimiento de la caldera eléctrica. Consideraremos que la caldera eléctrica convierte cada kW de electricidad en calor.

Y sabiendo el precio de la electricidad, considerando tanto el precio por consumo, como la parte proporcional del término fijo, obtendremos un valor en Euros que podremos comparar con el valor del consumo de la caldera de gas. Este en función del tipo de gas (poder calorífico y precio) y del rendimiento medio de las calderas.

Pero una vez más, para la decisión final, entran factores subjetivos, de suministro, etc.

 

Pellets o gas: ¿qué es mejor?

Los pellets, por ejemplo, tienen un poder calorífico relativamente bajo: 5,23 KWh/kg PCI y 5,81 KWh/kg PCS. Por lo que necesitaremos mucha más cantidad de pellets para producir la misma cantidad de calor que con gas. Pero su precio es muy inferior y no pagamos cuotas fijas como por ejemplo en el gas canalizado. Así es que deberemos hacer los mismos cálculos para establecer en cada momento cuál nos interesa.

Pero otra vez entran en juego otros factores, como son la volatilidad de los precios, ya que al variar de un mes a otro o por falta de suministro de pellets, pueden afectar a los cálculos iniciales que hayamos hecho. Es por ello que cuando quieras hacer un cambio o una instalación nueva, te dejes asesorar por un instalador cualificado.

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