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Mitos y Verdades sobre las Casas Pasivas

En la actualidad, el concepto de Casas Pasivas es aún desconocido para gran parte de la población española. Este desconocimiento ocasiona cierta desinformación que concluye en ideas preconcebidas erróneas sobre este tipo de construcciones, por lo que existen muchos mitos y verdades respecto a este tema.

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Fuente: Huellas By Sareb

Mitos sobre las Casas Pasivas

A continuación se exponen algunos mitos que envuelven a las Casas Pasivas:

1. Las Casas Pasivas y Passivhaus son lo mismo

Se trata de dos conceptos muy similares pero no tienen exactamente el mismo significado.

Las casas pasivas hacen referencia a viviendas que ahorran energía. La Casa Pasiva es una edificación eficiente que busca reducir al máximo la demanda energética del edificio mediante estrategias de diseño global.

Toda la construcción y futuro mantenimiento de la casa se centra entorno al ahorro de energía.

Por otro lado, el término Passivhaus no hace referencia a un tipo de vivienda sino al certificado. Para su obtención existe una serie de requisitos a cumplir.

Por ejemplo, contar con una buena envolvente del edificio o un buen sistema de ventilación para reducir de forma considerable las necesidades de refrigeración y calefacción.

Así entendemos que una Casa Pasiva puede no llegar a poseer el certificado PassivHaus, pero este certificado tan solo se otorga a las Casas Pasivas, por lo tanto, estos términos no significan lo mismo.

2. Las Casas Pasivas son más Caras

Cuando hablamos de la construcción de casas, lo primero que viene a a la cabeza es el precio. Y es que efectivamente, es un pilar fundamental a la hora de tomar decisiones.

¿La construcción de las casas pasivas es realmente más cara que la construcción de una vivienda convencional? No.

Para conocer el coste real de una casa pasiva, hay que considerar tanto los costes de construcción y técnicos, como sus beneficios asociados.

Si bien las paredes y ventanas de una casa pasiva suponen una cierta inversión por las características aislantes que presentan, los sistemas de calefacción salen más rentables.

Por ello, el encarecimiento técnico y económico por componentes y sistemas apenas llega a un 6% del total de la inversión de este tipo de hogares.

Una vez que la vivienda esté finalizada, requerirá alrededor de un 75% menos de energía en calefacción y refrigeración que los edificios tradicionales. El ahorro energético comienza el primer año y crece a medida que aumentan los precios de las energías tradicionales. 

De tal forma que ese aumento del precio inicial en términos de construcción, se compensa con el posterior ahorro energético y económico.

3. En una Passivhaus no se pueden abrir las ventanas

Las ventanas SÍ se pueden abrir en una casa pasiva. Su aislamiento es superior al de las viviendas tradicionales, pero esto no supone que deban permanecer cerradas.

De hecho, para obtener un certificado Passivhaus es requisito fundamental que las ventanas se puedan abrir en todas las estancias habitables.

Algunas otras características que deben cumplir son:

  • Proporcionar el mayor aislamiento posible.
  • Poseer ventanas de altas prestaciones.
  • Existir una alta hermeticidad, evitando filtraciones de aire.
  • Contar con una ventilación mecánica con recuperación de calor.
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Fuente: Vanesa Ezquerra

4. No se necesita tener Calefacción

Si bien es cierto que las casas construidas bajo el estándar Passivhaus consiguen un ahorro de energía del 75%, en momentos puntuales pueden seguir necesitando calefacción o aire acondicionado.

Hay que tener en cuenta que todo depende del clima donde esté ubicada la vivienda, pues lógicamente no son iguales las necesidades energéticas de una casa ubicada en los Pirineos, que otra en Murcia.

Sí, las casas pasivas necesitan calefacción. Aunque por lo general se le dará un uso puntual y mínimo que no supondrá apenas gasto energético ni económico.

Normalmente el tipo de calefacción que se suele utilizar en este tipo de hogares es una estufa de pellets o leña estanca.

Ésta suele ser una buena opción para los amantes de la chimenea, pues teniendo en cuenta el concepto de hermeticidad, no se puede colocar una chimenea abierta.

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Fuente: Todo Chimeneas y Barbacoas

5. Las paredes son demasiado gruesas

El aislamiento de la pared, tanto térmico como acústico, es indispensable para la reducción de la demanda energética de calefacción en invierno.

Su misión es reducir la transmisión de calor y así minimizar las pérdidas hacia el exterior de la vivienda en invierno. De igual manera, en verano evita que entre calor en el edificio.

Por otro lado el aislamiento acústico trata de aislar o disminuir el nivel de ruido en un determinado espacio. Se suele lograr aislando correctamente las paredes y las carpinterías exteriores.

Pero ¿esto implica que las paredes deban ser especialmente anchas? No.

Las paredes exteriores de una casa pasiva suelen tener alrededor de 30 cm de espesor, aunque hay que tener en cuenta que esta medida de la pared varía según el clima.

6. Empleo de materiales y productos raros o exóticos

La construcción de casas pasivas no requiere de materiales concretos. Se pueden edificar con productos comunes, aunque es cierto resultará más sencillo ajustarse a los requisitos del certificado Passivhaus si se utilizan por ejemplo ventanas diseñadas para ello, pues no tendremos que preocuparnos por el tema de la hermeticidad.

Respecto a los materiales en sí, los más comunes suelen tener las características necesarias para una correcta eficiencia energética, y al mismo tiempo son fáciles de encontrar, por ejemplo:

Madera: se trata de uno de los elementos más sostenibles que existen, además de muy versátil. Puede ser utilizado tanto en la estructura de la vivienda, como en otros elementos decorativos.

También se caracteriza por tener una transformación de bajo consumo energético y por ser reciclable. Además, cuenta con una larga vida útil que la convierte en un elemento indispensable dentro de la arquitectura bioclimática.

Celulosa: se emplea como aislante para la envolvente de la vivienda, disminuyendo la presencia de puentes térmicos.

Cuenta con unas excelentes propiedades para proteger la vivienda del frío y el calor y no necesita grandes cantidades de energía para su fabricación.

Vidrio: debe contar con altas prestaciones para favorecer el hermetismo de la vivienda e impedir cualquier fuga (o entrada) de calor.

7. La Construcción es muy compleja

Todo depende de quién la construya. Lo más recomendable es contactar con un equipo de profesionales en este tipo de hogares. Puedes encontrar a los expertos ideales para tu caso en nuestra Guía de Empresas.

8. Poca variedad del Diseño

Existen casas pasivas con diseños de todo tipo. Construir una Passivhaus es exactamente lo mismo que construir una vivienda tradicional respecto al diseño.

Es necesario recordar que, para que se trate de una Passivhaus tan solo es necesario que reúna una serie de condiciones, como pueden ser su alta eficiencia energética. Por lo tanto, la diversidad de diseños es infinita.

A continuación os dejamos algunos ejemplos de diseño de casas pasivas, ¿cuál os gusta más?:

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Fuente: Vivienda Saludable
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Imagen: Obras Urbanas
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Fuente: Vanesa Ezquerra

Verdades sobre las Casas Pasivas

Una vez desmentidos algunos de los mitos más comunes sobre las Casas Pasivas, pasamos a enumerar y explicar una serie de verdades sobre estas contrucciones:

1. Una Vivienda con Certificado Passivhaus puede ahorrar hasta un 75% de Energía

Efectivamente, las casas pasivas pueden reducir hasta un 75% el consumo energético del hogar, gracias a la casi inexistente necesidad de calefacción y refrigeración.

Una vivienda pasiva consume menos energía para garantizar el confort térmico en el interior del hogar que una vivienda convencional, lo que se traduce en un ahorro económico y una reducción de emisiones de CO2.

Además, la escasa energía que requiere se cubre fácilmente con energías renovables, por lo que son construcciones con un coste energético muy bajo.

2. Las Viviendas Pasivas pueden ventilarse sin necesidad de abrir las ventanas

Las casas pasivas utilizan un sistema de ventilación mecánica que renueva de manera continua el aire interior.

La ventilación mecánica controlada es un dispositivo integrado en el edificio que funciona con una central de ventilación que fuerza la extracción del aire para renovarlo y garantizar así su calidad.

Las razones para ventilar son variadas, pero podemos citar fundamentalmente tres:

  • Salud: una vivienda mal ventilada posee un aire pobre, con déficit de oxígeno y exceso de CO2. Se convierte en el escenario ideal para la proliferación de hongos y bacterias que pueden ocasionar problemas de salud.
  • Confort: una buena calidad del aire interior nos proporciona confort tanto térmico como acústico.
  • Eficiencia energética: los sistemas de ventilación funcionan en función de la demanda que recibe desde el sistema de control, bien por presencia de elementos nocivos, como humedad, o bien por deseo del usuario.
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Fuente: Zero6

Este sistema también cuenta con “recuperación del calor”. Esto supone que en invierno, el aire que entra del exterior a 0ºC, se transforma en 18ºC al cruzarse con el del interior de la vivienda a 22ºC, sin tener que recurrir a calefacción.

¿Más dudas sobre los Mitos y Verdades?

Todos estos puntos mencionados anteriormente son solo algunos de los numerosos mitos y verdades que rodean a las casas pasivas y esperamos que este post te haya servido para despejar algunas dudas.

¿Te queda alguna pregunta sobre este tipo de viviendas? ¡Déjala en los comentarios!

Fuente foto de portada: arquitecturaydiseno

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Mitos y Verdades sobre las Casas Pasivas

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