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¿Qué es el llamado impuesto al sol?

16
Marzo
2017
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Se conoce como impuesto al sol al denominado "peaje de respaldo" al autoconsumo energético, que supone abonar una cantidad por kW de potencia de cada panel que se tenga instalado. Están exentos las islas Canarias y Baleares.

El consumidor que tiene instaladas placas y genera su propia electricidad está habitualmente conectado a la red, de la que recibe energía extra para cubrir sus necesidades ya que no siempre hace sol y casi nunca lo que se produce es suficiente, a la vez en ciertos casos el consumidor por exceso de su producción vierte la energía que no consume a la red.

 

consume.jpg

Según el estado, con el peaje de respaldo o impuesto al sol, lo que se trata es de que el consumidor que está produciendo electricidad para su autoconsumo, cuando vaya a utilizar la

red que pagamos entre todos también contribuya porque, si no, los demás consumidores “normales” estaríamos pagando una parte del autoconsumo.

El estado considera que eximir del pago de un peaje de respaldo supondría la subvención al autoconsumo a costa del resto de consumidores, por ello ha regulado que tengan que pagar los peajes de transporte y distribución en la medida en que usan el sistema y contribuir como cualquier otro consumidor en otros costes.

autoconsumo_solar_70682.png

Hasta aquí todo parece razonable, sin embargo, entrando en detalle, vemos que se complican los planteamientos y así por ejemplo, lo lógico sería que estos autoconsumidores pagasen por el respaldo de la red cuando y si necesitan recurrir a ella para cubrir sus necesidades porque su producción es insuficiente, y sin embargo, y según se establece en la regulación aprobada, el autoconsumidor paga también, aunque no esté consumiendo de la red, es decir en aquellos momentos en los que los paneles fotovoltaicos están funcionando y por lo tanto no la necesita.

La cantidad que supondrá aún no está establecida de manera definitiva, pero se establece para el consumidor residencial, aproximadamente el pago de 9€ más IVA al año por kW de potencia de cada panel que tengan en casa. Para estos consumidores, el problema no es tanto el peaje de respaldo que tienen que pagar, sino que carecen de cualquier retorno por la energía que ellos producen y vuelcan en la red con el agravante de que la compañía eléctrica si facturará a los usuarios 2 céntimos el kWh.

En las instalaciones industriales, los autoconsumidores pagarán dos peajes. Los 9€ más IVA por cada kW de potencia de los paneles y otro variable en función del coste de la energía que serán unos 5 céntimos por cada kWh que produzcan y autoconsuman y que finalmente será el que realmente impactara en su consumo.

Llegados a este punto, cabe preguntarse en favor de quien ha tomado el gobierno esta medida ¿a quién beneficia realmente?; La mayoría de asociaciones y organizaciones en defensa de la sostenibilidad energética y el autocinsumo defienden que el gobierno al aprobar este RD solo escucha a la cuenta de resultado de las grandes compañías eléctricas perpetuando con ello un sistema que en los últimos 10 años ha provocado subidas de la luz de casi el 75%.

El gobierno por su parte alega que con su regulación se pretende garantizar la estabilidad económica y financiera del sistema y evitar que todos los consumidores subvencionen el autoconsumo, de hecho lo denomina “peaje solidario”, sostiene que el ciudadano que reduce su consumo de la red está obligando a quienes no tiene estas instalaciones a asumir un coste mayor, argumentado asimismo que el coste que supone la instalación de estos paneles es elevado y por lo tanto quienes acceden a ellos son personas y entidades de elevados recursos, circunstancia que acentuaría aún más la desigualdad y falta de solidaridad.

Ante estos Argumentos sus defensores alegan beneficios del autoconsumo para el bien común, tales como la reducción de gases de efecto invernadero, la disminución de importación de combustibles fósiles, etc. Asimismo, afirman que con una regulación similar a la que se está aprobando en el resto del mundo que fomenta ayudas para la adquisición e instalación de estos equipos, la electricidad seria significativamente más barata por lo que el autoconsumo se considera de hecho como una herramienta contra la pobreza energética y la desigualdad.

Según apuntan diversas fuentes de carácter no gubernamental el centro de esta cuestión está en que las eléctricas realizaron inversiones en centrales de ciclo combinado, plantas que utilizan el gas para producir electricidad las cuales para ser rentables tendrían que estar produciendo entorno a las 5.000 - 6.000h anuales y el problema es que con la crisis están trabajando entre 800 - 1.000h. al año.

La conclusión es obvia, si se fomentara una legislación que favoreciera el autoconsumo, en lugar de trabajar las 800 – 1.000h anuales su rendimiento bajaría a 100h al año, y a las eléctricas les resultaría más difícil recuperarse de las enormes inversiones que realizaron.

La unión española fotovoltaica (Unef), que agrupa a unas 300 empresas del sector, recuerda que España, donde precisamente la presencia del sol invita a fomentar este tipo de energía, es el único país en el que se ha aprobado una normativa para que no se desarrolle el autoconsumo.

Sin embargo es necesario impulsar y mantener una mirada positiva hacia el autoconsumo y en este sentido cabe destacar que Según la Unión Española Fotovoltaica UNEF el coste de inversión en instalaciones es cada vez menor y el coste medio por invertir en la compra de paneles fotovoltaicos se ha reducido en hasta un 80% durante los últimos 5 años en Europa, con previsión se consolidarse a la baja.

Al reducirse la inversión en la instalación, al final la aplicación del Impuesto al Sol solo hará que los períodos de amortización de las instalaciones se alarguen y así en las PYMES, la amortización pasaría de 5 a 7,5 años, en instalaciones domésticas, se estima en 16 años en cualquier caso y en el sector servicios pasaría de 8 a 12 años.

La cantidad que supondrá aún no está establecida de manera definitiva, pero se establece para el consumidor residencial, aproximadamente el pago de 9€ más IVA al año por kW de potencia de cada panel que tengan en casa. Para estos consumidores, el problema no es tanto el peaje de respaldo que tienen que pagar, sino que carecen de cualquier retorno por la energía que ellos producen y vuelcan en la red con el agravante de que la compañía eléctrica si facturará a los usuarios 2 céntimos el kWh.

En las instalaciones industriales, los autoconsumidores pagarán dos peajes. Los 9€ más IVA por cada kW de potencia de los paneles y otro variable en función del coste de la energía que serán unos 5 céntimos por cada kWh que produzcan y autoconsuman y que finalmente será el que realmente impactara en su consumo.

Llegados a este punto, cabe preguntarse en favor de quien ha tomado el gobierno esta medida ¿a quién beneficia realmente?; La mayoría de asociaciones y organizaciones en defensa de la sostenibilidad energética y el autocinsumo defienden que el gobierno al aprobar este RD solo escucha a la cuenta de resultado de las grandes compañías eléctricas perpetuando con ello un sistema que en los últimos 10 años ha provocado subidas de la luz de casi el 75%.

El gobierno por su parte alega que con su regulación se pretende garantizar la estabilidad económica y financiera del sistema y evitar que todos los consumidores subvencionen el autoconsumo, de hecho lo denomina “peaje solidario”, sostiene que el ciudadano que reduce su

consumo de la red está obligando a quienes no tiene estas instalaciones a asumir un coste mayor, argumentado asimismo que el coste que supone la instalación de estos paneles es elevado y por lo tanto quienes acceden a ellos son personas y entidades de elevados recursos, circunstancia que acentuaría aún más la desigualdad y falta de solidaridad.

Ante estos Argumentos sus defensores alegan beneficios del autoconsumo para el bien común, tales como la reducción de gases de efecto invernadero, la disminución de importación de combustibles fósiles, etc. Asimismo, afirman que con una regulación similar a la que se está aprobando en el resto del mundo que fomenta ayudas para la adquisición e instalación de estos equipos, la electricidad seria significativamente más barata por lo que el autoconsumo se considera de hecho como una herramienta contra la pobreza energética y la desigualdad.

Según apuntan diversas fuentes de carácter no gubernamental el centro de esta cuestión está en que las eléctricas realizaron inversiones en centrales de ciclo combinado, plantas que utilizan el gas para producir electricidad las cuales para ser rentables tendrían que estar produciendo entorno a las 5.000 - 6.000h anuales y el problema es que con la crisis están trabajando entre 800 - 1.000h. al año.

La conclusión es obvia, si se fomentara una legislación que favoreciera el autoconsumo, en lugar de trabajar las 800 – 1.000h anuales su rendimiento bajaría a 100h al año, y a las eléctricas les resultaría más difícil recuperarse de las enormes inversiones que realizaron.

La unión española fotovoltaica (Unef), que agrupa a unas 300 empresas del sector, recuerda que España, donde precisamente la presencia del sol invita a fomentar este tipo de energía, es el único país en el que se ha aprobado una normativa para que no se desarrolle el autoconsumo.

Sin embargo es necesario impulsar y mantener una mirada positiva hacia el autoconsumo y en este sentido cabe destacar que Según la Unión Española Fotovoltaica UNEF el coste de inversión en instalaciones es cada vez menor y el coste medio por invertir en la compra de paneles fotovoltaicos se ha reducido en hasta un 80% durante los últimos 5 años en Europa, con previsión se consolidarse a la baja.

Al reducirse la inversión en la instalación, al final la aplicación del Impuesto al Sol solo hará que los períodos de amortización de las instalaciones se alarguen y así en las PYMES, la amortización pasaría de 5 a 7,5 años, en instalaciones domésticas, se estima en 16 años en cualquier caso y en el sector servicios pasaría de 8 a 12 años.

A pesar de todo existen instalaciones funcionando en España desde hace mucho tiempo, porque el interés en el autoconsumo existe y sus beneficios son múltiples:

- Se evita el uso de fuentes de energía contaminantes

- Se reduce la dependencia energética y el coste asociado

- Se reduce el precio de la electricidad para todos los consumidores

- Se genera competencia en el mercado.

* Regulado por el RD 900/2015 de autoconsumo de 9 de octubre de 2015, con la celebración de las pasadas elecciones del 26 de junio, vuelve a la palestra el denominado ‘Impuesto al sol’ ya que existe una gran incertidumbre sobre cuál será su desarrollo durante los próximos meses. Cabe recordar que 18 de los partidos políticos del Congreso, se manifestaron en su contra y se comprometieron a derogarlo si llegaban al gobierno. Hasta que no se aclare el panorama político de momento, aún nadie ha pagado el famoso ‘Impuesto al Sol’ y nadie ha sido multado, tampoco ninguna comercializadora está cobrando el ‘Impuesto al sol’.

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